JULIO ABAD FILERA

miércoles, 12 de enero 2022

CATEGORÍA: Biografías

En la pequeña minoría de no catalanes que nutrieron las filas del Tercio de Montserrat, Aragón estuvo dignamente representado, entre otros, por el sargento Abad. Aragonés de pura cepa y enamorado de Cataluña, nació en el pueblo de Épila de Jalón (Zaragoza) el 29 de  octubre de 1890.

De su hogar, si bien no heredó patrimonio de fortuna, sí al menos algo que vale mucho más: un profundo amor a España, a la Tradición, a  la laboriosidad… Por ello después de varias vicisitudes, en que abundaron los sacrificios, las dificultades, los  renunciamientos, pero que no lograron amilanar su recio temperamento baturro –gigantes y cabezudos–, nos lo encontramos, el 18 de julio de 1936, en su hogar de Zaragoza junto a su  esposa doña Elisa Requé Galindo, de la que tuvo cinco hijos (el mayor en aquel entonces de 17 años), dedicado a su profesión de jabonero y seriamente preocupado por el porvenir de España.

Es de los primeros en secundar el Alzamiento en Zaragoza, junto a sus correligionarios del  Requeté aragonés; y al fundarse el Tercio de Nuestra Señora de Montserrat, su antigua amistad con varios tradicionalistas catalanes, le hace ingresar en el Tercio de «la Moreneta» el 8 de diciembre de 1936, incorporándose al frente en Mediana de Aragón, y siguiendo después a  Belchite y  Codo.

Entre aquel puñado de valientes catalanes, el aragonés de Épila se siente como uno de tantos, mereciendo por sus dotes, por su temple y por su veteranía ser ascendido a sargento con  destino a la Plana Mayor, ascenso que aprobó y firmó el 30 de julio de 1937 el General Jefe de la  Milicia  Nacional.

Por su carácter bromista y caricaturesco, pues era de una simpatía arrolladora, sus compañeros de milicia le llamaban el  «Buster­Keaton-Pamplinas con  bigote».

En el puesto de mando del Tercio de Montserrat vivió el sargento Abad las horas angustiosas de la defensa de Codo, el 24 y 25 de agosto de 1937, hallando la muerte junto  al “Calvario” cuando  intentaba romper el cerco a punta de bayoneta.

Años después su familia recibía emocionada la Medalla de Plata de Barcelona, que la Ciudad «Cap i Casal de Catalunya» otorgaba al malogrado combatiente aragonés como uno de los muertos del Tercio de Nuestra Señora de Montserrat.

[Publicado en Nonell Brú, Salvador, Así eran nuestros muertos, Casulleras (Barcelona 1965)]

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