JOAQUIM ARENY NAVARRI
Aunque en 1919 nació en el poblado de Espui, regado por el río Flamisell, al pie de la zona de los lagos leridanos –unos 25 en conjunto, entre los cuales destaca el de Estangento, donde van a parar mediante túneles subterráneos las aguas de todos los demás, lo que ha permitido la instalación de las grandes centrales eléctricas de Capdella, los Molinos y la Plana–; pronto su familia trasladó su hogar al pueblo de Altron, cerca de Sort, donde el padre de Areny se ocupaba en el oficio de albañil.
Acabada la enseñanza primaria en la escuela local empezó a practicarse en la profesión paterna por la que sentía gran afición.
De carácter jovial, era muy querido por todos, no solamente del pueblo, sino también de la comarca, pero el marxismo triunfante a partir del 18 de julio de 1936 no perdonaba al que no aprobara ciegamente sus doctrinas de odio y lucha contra la Religión y la Patria y Areny, a pesar de ser casi un niño, no sentía por aquellas doctrinas disolventes la más mínima simpatía sino todo lo contrario. Y porque era un joven bueno, trabajador, alegre, religioso, tuvo que marchar a Francia so pena de morir asesinado en cualquier recodo de carretera.
Llegado a la España Nacional ingresó en el Tercio de Montserrat el 24 de noviembre de 1937, cuando apenas contaba 18 años.
Estuvo en Torres de Berrellén y en el frente estabilizado de Huertahernando en la provincia de Guadalajara. Allí muchos oficiales del Tercio se lo disputaban por su destreza en la construcción de chabolas –de algo había de valerle el aprendizaje de albañil junto a la maestría de su padre– estando por ello en distintas posiciones de aquel sector.
Encuadrado últimamente en la Sección del alférez Huarte de la Segunda Compañía, participó en la campaña de Extremadura y llegó al frente del Ebro.
Y allí en Vilalba dels Arcs, en los primeros días de lucha, resultó herido durante uno de aquellos impetuosos ataques rojos para apoderarse de la población, negándose a dejarse evacuar continuando en su puesto luchando hasta morir. ¡Tenía 19 años!
[Publicado en Nonell Brú, Salvador, Así eran nuestros muertos, Casulleras (Barcelona 1965)]
