EUDALDO ALBREDA MOYA
Peralada (Girona), la población ampurdanesa que dio seis combatientes al Tercio de Montserrat, fue la cuna donde nació Albreda el 15 de octubre de 1907. De familia humilde, después de los estudios en la escuela de la localidad, aprendió el oficio de carpintero que pasó a ser su ocupación habitual. Cumplió, en Barcelona, el servicio militar en el arma de artillería.
De carácter sumamente bondadoso, siempre estaba dispuesto a proporcionar al prójimo cualquier ayuda que estuviese a su alcance. Sentía una gran afición por el teatro, prestando siempre su colaboración en los actos recreativos de su pueblo. En su hogar feliz había nacido su segundo hijo, cuando, a los pocos días, estalló la revolución roja como consecuencia del fracasado Alzamiento Nacional en Cataluña.
Y si bien no fue perseguido, la rectitud de su carácter pronto se rebeló contra aquel estado de cosas y, dejándolo todo, marchó a Francia por el pueblo de Vilamaniscle, de donde, por Irún, pasó a la España Nacional, ingresando como voluntario en el Tercio de Requetés de Ntra. Sra. de Montserrat.
Fue él, tal vez influenciado por su condición de carpintero, quien bautizó las frágiles fortificaciones de Codo con el jocoso nombre de «cinturón de madera» como parodia al tan cacareado de «hierro» bilbaíno.
Durante los días del asedio de dicho pueblo aragonés, estuvo defendiendo la posición «el paredón» a las órdenes del alférez Bonet, donde cayó herido. Evacuado al botiquín-hospital, allí quedó a merced de los milicianos rojos, los cuales, al entrar en aquellas ruinas tan tenazmente defendidas, remataron a los heridos en medio de la plaza y quemaron después sus cadáveres.
[Publicado en Nonell Brú, Salvador, Así eran nuestros muertos, Casulleras (Barcelona 1965)]
